Descubrir los antiguos vapores del Vallès Occidental nos hace testigos de los albores de su proceso de industrialización en un entorno que ha sabido conservar sus joyas naturales y arquitectónicas

La que fuera tierra de masías y campesinos hasta no hace tanto se convirtió en cuestión de pocas décadas en unos de los centros neurálgicos de la industria catalana. Durante esta evolución del Vallès Occidental, que se mantuvo durante el pasado siglo, la industria textil fue la que comenzó un camino que más tarde se fue diversificando hasta hoy en día, en que la producción en la zona abarca los más variados sectores.

Con el objetivo de introducirnos de pleno en la historia industrial de la comarca, la primera parada tras salir de Barcelona con nuestro eléctrico y silencioso Volkswagen e-Golf es uno de sus núcleos más importantes, Terrassa.

Vapores de Terrassa

La ciudad que adquirió un gran protagonismo en la industria textil entre los siglos XIX y XX. De gran relevancia en ese sentido fueron sus vapores, nombre con el que se conocía a las fábricas que se alimentaban a base de la energía producida por una máquina de vapor. La ciudad conserva algunas de estas naves, con sus características chimeneas de gran altura. Una de las más destacadas es la fábrica Aymerich, Amat i Jover, que además es la sede actual del museu Nacional de la Ciència i la Tècnica.

Museu Nacional de la Ciència i la Tècnica en Terrassa

Museu Nacional de la Ciència i la Tècnica en Terrassa (Asensi Carricondo www.asensicarr / Asensi Carricondo)

Tras abandonar la urbe, donde podemos cargar la batería eléctrica de nuestro e-Golf de forma sencilla, nos sumergimos en la tranquilidad que ofrece el singular entorno natural del parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l’Òbac. Su paisaje está dominado por riscos y enormes monolitos rocosos en las zonas más elevadas mientras que los bosques de encinas y pinos cubren con su manto verde las faldas de los montes.

Uno de los enclaves más emblemáticos del sur del parque lo integra la cima conocida como la Mola, que se aprecia claramente desde la carretera y en cuyo punto más alto se encuentra el monasterio de Sant Llorenç del Munt. Una sencilla y popular excursión a pie permite acceder a este punto desde donde se obtienen unas inmejorables vistas panorámicas de los alrededores.

Mura y Talamanca

Al continuar hacia el Norte entre el evocador paisaje del parque daremos con dos pueblos de origen medieval cuyo encanto está al mismo nivel que su extensa historia. El primero que nos encontramos es Mura, ya en la comarca del Bages. Sus pintorescas y empinadas callejuelas empedradas son el lugar perfecto para estirar las piernas y descubrir, por ejemplo, su iglesia románica de Sant Martí, que data del siglo XI.

Seguimos más hacia el Norte para conocer el atractivo pueblecito de Talamanca. Su casco antiguo se encuentra sembrado de casas de piedra ydominado por su castillo. Aunque sus orígenes son del siglo X, fue prácticamente reconstruido por completo en el siglo XVIII con la apariencia que ha llegado hasta la actualidad.

Talamanca posee un bonito casco antiguo se encuentra sembrado de casas de piedra y dominado por su castillo

Talamanca posee un bonito casco antiguo se encuentra sembrado de casas de piedra y dominado por su castillo (Asensi Carricondo www.asensicarr / Asensi Carricondo)

Nuestra ruta continúa en dirección a Navarcles y Sant Fruitós de Bagespara conocer el magnífico monasterio de Sant Benet, cuyos inicios también se remontan al siglo X. La gran belleza de su claustro y su excepcional estado de conservación nos llevan a viajar a épocas pasadas en que los monjes habitaban estos espacios. No hay que pasar por alto que, a principios del siglo XX, el monasterio se convirtió en la mansión de veranero del afamado pintor modernista Ramon Casas.

Además de las visitas convencionales que se pueden hacer del monasterio durante todo el año, cada verano se lleva a cabo una visita especial. Esta vez se extenderá del 19 de julio al 9 de septiembre y repasará, en un recorrido nocturno, la historia del monasterio a través de la gastronomía, incluyendo además un montaje visual y escenográfico especial para la ocasión.

Vall d’Horta y Sabadell

Proseguimos nuestro recorrido ahora en dirección Calders, en la comarca del Moianès, para conocer la parte Este del parque de Sant Llorenç del Munt i l’Òbac. Conduciendo por sus serenos parajes con nuestro e-Golf llegamos a Sant Llorenç Savall, ya de vuelta en el Vallès Occidental. Si nos desviamos ligeramente de la carretera principal podremos conocer el Marquet de les Roques, una construcción de estilo historicista neo-románico edificada a finales del siglo XIX en medio del bucólico valle de Horta.

Con rumbo sur llegamos a Sabadell, otro de los núcleos industriales históricos de la comarca. Herencia de los años de más actividad en este ámbito se conservan lugares como los vapores Buxeda, Codina o Duran. En la sala de máquinas del primero de ellos aún puede verse una máquina de vapor Wolf de 1908, que fue la última que estuvo en funcionamiento en estas instalaciones.

Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l'Òbac, Vallès Occidental

Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l’Òbac, Vallès Occidental (Asensi Carricondo www.asensicarr / Asensi Carricondo)

La visita a la ciudad no puede pasar por alto el edificio de la Antiga Escola Industrial d’Arts i Oficis, uno de los máximos exponentes del modernismo sabadellense al igual que la Torre de l’Aigua. Este depósito elevado de 300.000 litros se inauguró en 1916 con el objetivo de cubrir la creciente demanda de agua a raíz del creciente proceso industrial.

Una vez completado el recorrido por Sabadell, volvemos a Barcelona después de haber profundizado en el legado industrial que pervive en el Vallès Occidental. Los enclaves naturales que nos regala el parque de Sant Llorenç del Munt i l’Òbac y la historia de los pueblos medievales que lo rodean hacen de este trayecto, que también transcurre por el Bages y el Moianès, una escapada ineludible en Catalunya.

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